¿A qué le dices “si” cuando a mí me dices “no”?

Cuando le pides algo a alguien y su respuesta es no…

Cuando algunas veces pides algo y te responden no….

Y por último, cuando otras veces pides algo y te dicen que no….

 

No sé si alguna de estas reacciones te resulta familiar. Son modos distintos de recibir un “no”. Observo que a menudo resulta difícil recibir un no por respuesta cuando le pedimos algo a alguien. Hay algo de rechazo, quizá lo vivimos como un “no a mí”, quizá lo recibimos como algo que nos cuida poco, a lo mejor eso nos lleva al pensamiento del estilo “¿como puede decirme que no, con lo que yo hago por él/ella…?”.

Mi propuesta, de nuevo inspirada por la comunicación no violenta, y en el caso concreto de este artículo, por la lectura del libro de mi formadora, Pilar de la Torre,   Fundamentos y Prácticas de CNV , es que hagas el ejercicio de imaginar, cada vez que recibes un “no”, a qué está diciendo “si” esa persona, cuando a tí te dice “no”.

Un ejemplo sencillo. En una familia cualquiera, a la hora de la cena, padre o madre le dicen a un hijo:

– A cenaaaaaaaaaaaaaaaar.

Y obtiene por respuesta, quizá un silencio absoluto (contundente modo de responder “no”), quizá un:

-Voooooooooooooooooy.

Que, interpretado en relación al histórico de esa relación, hace que el padre o la madre imaginen una espera media de 15 minutos.

Me imagino esa escena, y cualquiera de las tres reacciones que veíamos al principio del texto, me resultan posibles. Y volviendo a la propuesta ¿sería posible para tí imaginar a qué está diciendo “si” ese hijo, cuando dice “no” (aunque sea de forma indirecta) a ir a cenar?.

Quizá le dice “si” a sus ganas de seguir jugando, o a sus ganas de que no se le acabe la tarde, o a sus ganas de acabar de hacer lo que está haciendo, o de tomar sus propias decisiones…¿No te resultan familiares estas cosas?, a tí, como adulto, ¿no te gusta decidir por tí mismo cuando haces una cosa u otra? y ¿no te molesta que te impongan cosas?.  Y no te gustaría entrenar a tu hijo  en eso?, en tener un criterio propio, en tomar sus propias decisiones, en no ser sumiso… Claro que como padres nos toca marcar los ritmos de la familia, establecer horarios de comida y descanso razonables, procurar que no pasen mucho tiempo delante de una pantalla, y al mismo tiempo, cultivar la autoridad basada en el  mutuo respeto y la comprensión.  Estar atentos al “sí” que hay implícito, cada vez que nos dicen “no” a algo, ayuda a no tomárselo como una falta de respeto, o como algo personal.

Puesto en el ejemplo que tratábamos sonaría algo así:

-Hijo, te he llamado tres veces para venir a cenar y aún no has venido. Veo que estás jugando a la playstation e imagino que es importante para tí eso que estás haciendo. Al mismo tiempo, me preocupa que se haga tarde porque, por un lado me gusta que cenemos juntos, y por otro quiero que te acuestes pronto porque mañana hay colegio. ¿cómo estás con esto que te acabo de decir?

Esta forma de expresión busca darle más información al interlocutor y a la vez, muestra interés por saber cómo recibe lo que expresamos. Veo que estás haciendo algo, reconozco que para tí eso es importante/prioritario/te apetece, te digo lo que a mi me pasa ahora, y te pregunto cómo lo escuchas.

Probablemente la reacción del niño sea de estupor…si lo que solía pasar era que le llamaban varias veces y la última vez combinaba grito con amenaza de castigo, este nuevo lenguaje por lo menos, desmonta. Voy a ser sincera. Quizá no funcione la primera vez, por supuesto requiere más tiempo y palabras que un simple “que vengas o te la cargas”, y por otro lado ¿qué clase de comunicación quieres cultivar y transmitir a tus hijos?. La que te propongo abona la relación, promueve la conexión, y necesita un poco más de tiempo. Además no se circunscribe a las relaciones familiares,  es posible practicarla en cualquier relación en la que quieras profundizar, por la razón que sea, en el ámbito que sea.

Puedes caer en las trampas de siempre….no tengo tiempo para nada, yo querría pero es muy difícl, esto no funciona si el otro no pone de su parte… o preguntarte:

¿cómo de importante es esto para mí?, ¿qué tipo de relación quiero desarrollar con esta parsona?, ¿qué estoy dispuesto a hacer/aprender/cambiar, para enriquecer esta relación?

Hay mucha información detrás de un “no”. Del mismo modo, hay mucha información detrás de un falso “si”, basado en el miedo o la falta de confianza para decir “no”. Pon atención a las respuestas que obtienes, e indaga con curiosidad en los entresijos de los mensajes. Observa también los efectos que producen en tí los “noes”, la interpretación que les sueles dar, las sensaciones corporales que se desatan, las reacciones de tu lenguaje.

Y, si es posible para tí, compártelo conmigo.

Hasta pronto,

María

 

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