Multiplicidad de partes

La parte de tí que quiere controlar.

La parte de tí que quiere evadirse como sea.

La parte de tí que se siente poca cosa.

Tú.

¿Quién está al mando en este momento?

¿Viven en tí este tipo de partes?

¿Tienes la sensación, siendo una persona sin patologías definidas, de que habitan en tí diferentes partes?

Quizá hayas observado a veces que por un lado querrías una cosa, y por otro lado querrías otra, aparentemente contradictoria.

man taking selfie
Photo by Jeffrey Czum on Pexels.com

Valgan un par de ejemplos ordinarios:

Querer hacer deporte porque te sienta bien, apuntarse al gimnasio, encontrar varias razones muy creíbles que hacen que no vayas casi nunca.

Querer pasar tiempo de calidad con tu familia y a la vez desear crecer profesionalmente, formarte, compartir con tus amigos y darte tiempo para tí.

Pensar que no estás consiguiendo atender ni una cosa ni otra.

Cada uno de estos deseos responde a una necesidad legítima, que una parte de tí trata de cuidar, de un modo u otro. A veces le haces caso, a veces no. Dependiendo de la etapa de tu vida, quizá priorices una cosa sobre otra. Como quiera que sea, en un sistema equilibrado existen este tipo de polaridades y mal que bien, las sobrellevamos.

La cuestión está en que ante determinados eventos, ese equilibrio se hace imposible como en aquella canción, y empiezan a pasar cosas.

Y quizá tu parte que quería controlar se vuelve hipercontroladora, y te hace despertar varias veces cada noche para comprobar que el despertador aún no ha sonado (vale con cualquier ejemplo de necesidad desmedida de control e hipervigilancia).

O tu parte que se quiere evadir, en lugar de hacer deporte de manera saludable, te vuelve vigoréxico (vale para cualquier conducta reactiva que se desarrolle de forma dañina).

O tu parte que se siente poca cosa en cualquiera de sus variantes (poco valiosa, poco querible, poco importante, poco segura, poco atractivo, poco inteligente, poco interesante…) se descontrola y te hace sentir de este modo con mucha frecuencia y/o intensidad.

El modelo “Internal family systems”, desarrollado por Richard Schwartz, describe una aproximación a esta multiplicidad de partes que apoya a las personas a ampliar la comprensión sobre su mundo interior, desde su centro, lo que en esta metodología se llama “self”.

Se trata de tejer una relación de confianza con cada una de las partes para poder escuchar su historia, las razones que les llevan a hacer lo que hacen, comprender su intención subyacente, que en el cien por cien de los casos es cuidar de tu sistema, aunque de formas en ocasiones dañinas, e imaginar con ellas diferentes maneras de aportar al conjunto de un modo más saludable y sostenible.

Liberarte de prejuicios, bajar las barreras, mirar hacia dentro.

Comprender.

Estar en paz contigo.

Amor en estado puro.

 

María.

 

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